Se acerca la noche más corta del año y, con ella, el halo de magia y misterio que la envuelve. La tradición y la superstición se dan la mano en una festividad copiosa en rituales que saca a relucir nuestro lado más espiritual.

En sus orígenes, la víspera de San Juan era una fiesta pagana para celebrar la llegada del solsticio de verano, conocido como litha. Litha significa ‘fuego’, y representa la abundancia, la renovación, el fin de la oscuridad y el poder de la luz. No es de extrañar, entonces, que el rito principal fuese encender una hoguera con el objetivo de dar fuerza al sol, ya que a partir de esa fecha los días se acortan y la presencia del astro es cada vez menor. Puesto que el fuego se asocia a la pureza, eran muchos los que se atrevían a saltar las hogueras creyendo en su poder para curar una enfermedad, concebir una criatura, casarse o dejar atrás todo lo malo.

Con la cristianización, muchas fiestas paganas se adaptaron a la religión, y la noche del 23 de junio no fue una excepción. Se tomó como pretexto la noticia del nacimiento de San Juan Bautista, que fue concebido por Zacarías e Isabel a una edad avanzada. Tal fue la alegría de Zacarías que prendió una hoguera para hacérselo saber a todo el mundo.

Popularmente, se dice que en esa noche los aquelarres de brujas, también conocidos como sabbat, danzan alrededor de las llamas. Lo hacen también en Halloween para rendir culto a los difuntos y preparase para el invierno. Además, las brujas son las protagonistas de la Walpurgisnacht, la noche del 30 de abril al 1 de mayo. Se dice que las brujas vuelan a lomos de gatos, cabras o encima de escobas hasta la cima de la montaña, donde practican rituales orgiásticos con el diablo. Para protegerse de la brujería, tradicionalmente se encendían fuegos, las puertas se adornaban con crucifijos y ramilletes de hierbas, colocaban escobas con las cerdas hacia arriba, se hacían sonar las campanas de las iglesias o se esparcía sal por los establos para velar por el ganado.

Tal es la influencia de lo místico, que durante la víspera de San Juan los elementos de la Tierra cobran un poder especial. Por ejemplo, se considera que las plantas multiplican su efecto terapéutico y que bañarse en el mar garantiza buena salud durante todo el año. Lo que empezó como un simple culto al verano se ha convertido en una noche de conjuros para atraer el amor o incluso vislumbrar el futuro. Al fin y al cabo, todos estamos expuestos a la influencia de lo desconocido…

¿Cuál es tu ritual favorito en la noche de San Juan?

 

 

 

 

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